Un equipo de mecánicos y ferreteros que se cansó de vender herramientas sin explicar para qué sirven. Acá contamos de dónde venimos, cómo elegimos cada pieza del catálogo y por qué insistimos en las medidas, el material y el tipo de accionamiento antes que en cualquier otra cosa.
GearWrench TS no nació de un plan de negocios. Nació de un banco de trabajo desordenado, de llaves que se perdían entre el aceite y de la costumbre de anotar medidas en un papel antes de salir a comprar. Con el tiempo ese desorden se convirtió en criterio: qué herramienta aguanta un service real y cuál se rompe a la tercera tuerca.
Empezamos armando un juego en milímetros de 8 a 24, con cromo vanadio y estuche plegable. La idea era simple: cubrir el rango que se usa todos los días bajo el capó sin comprar piezas sueltas.
Cuando empezamos a recibir consultas por tapas de cilindro y suspensión, quedó claro que hacía falta medir el par y no estimarlo. Incorporamos torquímetros de carátula con certificado y hoja de mantenimiento.
El desarme rápido con pistola neumática pedía otro material. Pasamos a dados en cromo molibdeno con encastres de 1/4, 3/8 y 1/2 pulgada, y cajas organizadoras con medidas impresas.
Hoy cada ficha del catálogo detalla milímetros y pulgadas, tipo de accionamiento y compatibilidad de encastre. Es la parte menos vistosa del proyecto y la que más consultas nos ahorra.
Lo que se mantiene igual desde el principio es el criterio de selección: probamos las piezas en taller antes de sumarlas al catálogo, y si una llave se redondea o un dado se fisura con uso normal, no entra. Trabajamos con mecánicos de service automotor y con aficionados que arman su equipo de a poco, y esa mezcla nos obliga a explicar bien cada medida.
GearWrench TS no nació de un plan de negocios. Nació de un banco de trabajo desordenado, de llaves que se perdían entre el aceite y de la costumbre de anotar en un cuaderno qué medida faltaba cada vez que se abría un motor.
Empezamos comprando lotes chicos de dados de impacto en cromo molibdeno para un taller de barrio en Pérez. La idea era simple: tener repuestos a mano cuando se rompía una pieza en pleno desarme. Ese primer pedido de encastre 3/8" nos mostró que había demanda real por herramientas con medidas claras y material correcto.
Sumamos torquímetros de carátula con certificado de calibración después de ver cuántos ajustes de tapa de cilindro se hacían "a ojo". El rango de 20 a 150 Nm cubría casi todo el service liviano, y el encastre de 1/2" era compatible con lo que ya teníamos en stock. Empezamos a anotar cada revisión de calibración en una planilla.
Rehicimos todas las fichas del catálogo para que cada juego detallara medidas, material y tipo de accionamiento. La queja más repetida era elegir mal por no saber si un dado era de 1/4 o de 3/8. Desde entonces, cada producto muestra las dos unidades y el rango completo de medidas incluidas.
Incorporamos juegos de llaves combinadas de 8 a 24 mm en cromo vanadio y cajas con compartimentos impresos. La lógica fue la misma de siempre: que cada pieza tenga su lugar y que la medida se lea rápido, incluso con las manos engrasadas. También empezamos a probar los juegos con mecánicos antes de publicarlos.
Hoy el catálogo reúne llaves, dados, torquímetros, destornilladores de precisión y pinzas de seguro. Seguimos trabajando con la misma regla: si una herramienta no aguanta el uso diario bajo el capó, no entra. Y si una ficha no aclara la medida, el material y la compatibilidad, la reescribimos.